La
vegetación, en general, y por lo tanto,
los cultivos forestales, desempeñan
una función reguladora o moderadora
del régimen hídrico, haciendo
que se obtenga una mayor disponibilidad de
agua. La lluvia que cae sobre un terreno que
tiene una capa vegetal se distribuye aproximadamente
de la siguiente manera:
•
El 80% del agua lluvia cae al suelo en forma
directa, pero pierde su acción erosiva
al amortiguarse con los árboles.
El suelo en el que se establecen los cultivos
forestales es por lo general poroso, por
lo que el agua se infiltra, llegando a las
napas freáticas.
•
El 20% del agua lluvia es interceptada por
las copas de los árboles y se devuelve
a la atmósfera mediante la evaporación.
•
Del agua que se infiltra, el 50% llega a
los depósitos subterráneos;
el 25% es usado por las plantas y devuelto
posteriormente a la atmósfera por
medio de la transpiración de los
vegetales y el 25% restante, se evapora
desde las capas superficiales del suelo
y se devuelve al ciclo del agua.