Porque destruyen
la cubierta vegetal del suelo, dejándolos descubiertos
y sin protección ante la poderosa acción
de la lluvia y el viento que arrastra las cenizas
y los nutrientes, empobreciéndolo y erosionándolo.
Los efectos de
la lluvias en suelos sin cubierta vegetal, en algunos
casos, puede favorecer la ocurrencia de catástrofes
naturales como aluviones. También, el viento
podría fomentar la desertificación.
Como ves, la
destrucción de nuestros suelos, producto de
los incendios forestales, impide que disfrutemos de
la belleza de nuestros árboles nativos y de
los múltiples beneficios del bosque
tan necesarios para nuestra salud, recreación
y desarrollo económico.
